Saluda


    Corría la primera mitad de los años 80, yo era un chaval más bien tranquilo, enamorado de la persona que hoy sigue siendo mi esposa, amigo de sus amigos y sobre todo fiel a todos ellos.
    En esos momentos algunos de mis amigos participaban en la Semana Santa, y por ese detalle de juventud que yo tenía, no podía ni quería entender el porqué mis amigos eran capaces de cargar sobre sus hombros un “trozo de madera” con unas imágenes encima. Yo era integrante de los mal llamados "NAZARENOS" que me ponía la tradicional Túnica Nazarena y que ni siquiera veía y por supuesto ni participaba en los Desfiles Pasionales y además de los que decía: “¿para qué ha inventado el hombre la rueda?”. No estaba en lo cierto evidentemente.
    Una Semana Santa,  concretamente Jueves Santo, nos juntamos en la vieja sede de La Hermandad sita en C/ Virgen de La Merced y por casualidades del destino uno de mis amigos me comentó si quería ayudarles a llevar ese “trozo de madera“, dije que no. Ellos cargaron con ese “trozo de madera” y un poco más tarde me volvieron a insistir. Al final accedí a su petición y terminé el recorrido del denominado “Traslado” hasta que pudimos ubicarlo en la capilla que había reservada para depositar aquel “trozo de madera“. Cuando me descargué aquél peso, me recorrió a lo largo de toda la columna vertebral un chispazo que todavía no he podido adivinar que fue. Yo creó que esa sensación antes mencionada fue un mensaje que me enviaron mi querida Verónica y por su puesto El Padre Celestial. Desde ese mismo instante no he dejado de pertenecer a esta mi querida “ Hermandad La Verónica”.
    En aquellos años dirigía los destinos de La Hermandad Fernando “El Mojao”, gran amigo y gran persona, en el conjunto de Herman@s pude encontrar mi sitio sin ningún tipo de impedimentos por parte de todos ell@s.
    La Hermandad, tomó la decisión de cambiar aquellas viejas baterías que iluminaban nuestras procesiones nocturnas por un nuevo y flamante alternador insonorizado de corriente. Todos sabían que mí trabajo desde muy joven era el de electricista, enseñado en un principio  por mi gran maestro y querido padre y terminado de perfeccionar con ayuda de mis dos hermanos, pero no hizo falta que nadie me preguntara si quería ayudar en ese cambio. Raudo y veloz me puse en ello, y al año siguiente ya se procesionó con nuestro flamante alternador, escondido en el carro de los niños y guiado por nuestro amigo Paco.
    Posteriormente hubo un cambio de dirección, concretamente en 1996, en La Hermandad capitaneada en esta ocasión por mi querido y gran amigo Juan Miguel y por supuesto yo seguía siendo ayuda de aquel  “trozo de madera” y no fue hasta el año 2000 en el salón donde se hacían las juntas generales cedido para tal efecto por los Padres Capuchinos donde tuve el honor de ser nombrado Hermano Mayor De Trono.
    Me ha tocado vivir casi una década maravillosa al frente de aquél  “trozo de madera”, concretamente hasta el año 2008. Seguidamente tuve de nuevo el honor de ser nombrado Vicepresidente, hasta Septiembre de 2011 que fui elegido Presidente de La Verónica.
    Por supuesto no es mi meta batir récords ni mucho menos puesto que contamos con una flamante y preciosa sede para albergar y proteger todos nuestros enseres incluido aquel “trozo de madera” convertido en mi pensamiento de “trozo de madera con unas imágenes encima” a TRONO con nuestras Sagradas Imágenes encima, desde el mismo instante en que sentí aquel “chispazo”. Y como no podía ser de otra forma no puedo ni debo excluir de nuestra sede el precioso, por su majestuosidad, y único, por su iluminación," TRONO NUEVO" que tuvimos la suerte de bendecir días antes de la Semana Santa de 2009.
    En todos estos años que han pasado me quedo con tres cosas: mi cariño hacia aquella sensación al llevar aquél “trozo de madera“, la cantidad de amigos que he conseguido y por supuesto el amor que siento por mí VERÓNICA.
    Permitidme que haga un llamamiento a todas las personas que piensan como yo pensaba en la primera mitad de los 80, que reflexionen sobre estas humildes palabras que escribo para todo aquél que quiera leerlas y que se pregunten en el fondo de su corazón,  si merece la pena vivir nuestra Semana Santa desde la oscuridad ó desde la luz participando activamente en todo lo referente a nuestra Semana Santa.
    Con estas palabras quiero  deciros que todas las Hermandades están abiertas para tod@s que quieran vivirlas desde la luz y de forma especial, por lo que a mí respecta, La Verónica. Las gentes que componemos la gran familia de La Semana Santa os esperamos con los brazos abiertos.
    El firme compromiso que he adquirido espero desempeñarlo con humildad, dignidad y respeto. Agradecer a mi familia, a toda La Hermandad y de forma especial a mi Junta Directiva la confianza puesta en mí. También quiero enviar un recuerdo emocionado hacia las personas que ya no están entre nosotros pero que siempre estarán en nuestros corazones. “VIVA LA VERÓNICA”.


Jose Ramon Peñalver Solano
Presidente de la Hermandad de La Veronica

Hermandad de la Verónica

Website La Veronica, Totana-Murcia